Va a resultar que Tomonobu Itagaki no era solo el que se bebida las cervezas, escuchaba música, jugaba a poker y sobaba a las pibas en el Team Ninja.
Bajo su mando, Ryo te vacilaba, te hacía llorar, sudar sangre y si no lo aceptabas te ponía un lacito rosa muy mono como estigma. Pero cuándo ganabas te sentías un auténtico ninja.
En esta tercera entrega basta aporrear botones como un simio para avanzar, o como mucho analizar el esquema de ataques de un fina boss para clavarsela una y otra vez igual, encefalograma plano. Técnica y disciplina ninja es lo que ofrecía esta saga, ahora ya no, el resto era "relleno", y aunque sea bueno no vale de consuelo para un Ninja Gaiden.
Lo solucionarán con Ninja Gaiden 3 Razors Edge? Parece que no.
Nada mas que decir.
Ryo... por muy chulo que te pongas, la habéis cagao.